El punto final del final

Nadie pensaría que en mí cabría tanta maldad, tanto rencor, tanta emoción contenida por el mero placer de hacer sufrir.

El infinitivo es mi amigo, así no te identifico.

El salto de página lo confundo con los suspiros.

Eres extraño, latente, existente. Por más que te quiero perdonar, por más que te quiero olvidar, por más que intente dejarte atrás, por más defectos que te encuentre, te desprecio, siempre.

Por fin nos decimos adiós. Espero no volverte a encontrar en las comas de mis pensamientos, en los puntos suspensivos de los cuentos, en los altares de extraños y viejos.

Parece que después de todo, el sin sentir se unió a mi. Una vez más, adiós.

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