Me trueno los dedos a diario.

Converso y no me lo explico.

No tengo momentos calmados.

Sabiéndome parte del sin sentido.

Gusto y parece olfato.

Me quema y me desentierra.

¡Salgan todos de aquí!

No los quiero rondando en mi cabeza.

Hubo una noche, una en la que me sentí parte de los síndromes.

Parecido a la esquizofrenia, alejado en tacto.

Te invito a quedarte, a mirar, te invito a escapar.

A través de la vitrina, a través siempre del cristal.

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