Capítulo 4

…Continuamos

Habló, pero sin sentido, perseguida por la monja, ese retrato triste al que teme, habló y fue lo mejor que le pasó, salió de su boca un discurso necesitado, un discurso con ganas de respuestas.

El diálogo, una vez más, no tenía mucho sentido. La monja se alejó, la dejó sola y le dijo: “Vas más rápido de lo que pensé”, vaya línea.

Parecía que la neblina se la comía. A veces se preguntaba el por qué de vivir en un lugar tan frío. Corrió tras la monja, a penas había entendido que no había entendido. Sólo conseguía perderse más  y más en la neblina.

No le quedó más, que regresar y caminar. Regresar y avanzar lo más lejos que pudiera al otro lado. De todas formas, la monja, el accidente, su prometido y la vida misma, ya no tenían mucho que explicar. Era una confusión tan grande, que era mejor dejarla pasar y seguir por el rumbo que dejó antes de todo.

Una crisis de ansiedad se presentó, la llamó por su nombre, conoció sus más profundos pensamientos, la recorrió desde el interior haciendo latir su corazón más y más rápido, los ojos le pesaban, pero no quería detenerse.

Cayó al piso, sentía y escuchaba pero no podía moverse, la protegían y la llevaban a un lugar cerrado, quién sabe qué era porque no veía, quién sabe quiénes eran, no los reconocía.

Parecían secuelas del golpe en la cabeza, tal vez una idea que se atoró en el tren de pensamientos y al no poder salir, la dejó sin movimiento, habla y tal vez hasta disminuyó su respiración. Sentía hormigas corriendo sobre su cuerpo, no podía sacudirse y en ese momento logró escuchar: “Es ella quien sabe a qué huele una lágrima, ella sabe cuál es el color de la soledad”.

Cristales, luces, iluminaciones, cambios en los colores como esos que refractan y hacen nacer un arcoiris, en brazos de alguien, avanzando, pasaron algunas horas, llegaron a algo que olía como su casa, la recostaron en cama, sabía que pasaba el tiempo, sabía que la alimentaban por mangueras, que cambiaban su pañal y no podía moverse. Alguna vez, recuerda, escuchó a alguien llorar a su lado, jamás supo quién fue.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s