#HoyNoCircula ¿y la tragedia de los comunes?

En esta ciudad los por qué y los cómo nos atrapan menos todos los días; mientras seamos capaces de llegar al qué y mejor aún, al por qué yo y por qué tu sí y yo no.

Primer punto. Admito que soy usuaria de un auto, admito que lo quiero y admito que no sé dónde esta la línea entre necesitar y querer. Admito que no me he puesto a pensar, que no me interesa y que yo digo que lo necesito.

Segundo punto. Me molestan los malos hábitos, míos y de los demás, me molesta el deber ser. Y mi deber ser al no ser aplicado, me irrita.

Tercer punto. Quisiera hacer algo por cuidar(nos) y al medio ambiente. Quisiera seguir utilizando todo lo que llaman comodidad.

Cuarto punto. Dejando de lado a mi gobierno de primera calidad (Por favor, léase con sarcasmo), creo de suma importancia en una organización óptima y en recursos producidos por aquellos que los utilizan; sin caer en lo absurdo, creo en las instituciones que son más que un aula para ayudarnos a estar un paso más cerca de la utopía.

Después  del anterior manifiesto, te exhorto a seguir leyendo la tragedia en la que vivimos, los comunes.

Nosotros, los que parece ser que luchamos desde nuestra trinchera para estar a la par y dar los mismos pasos y que de repente tenemos más recursos y otras, muchos menos, nos hemos visto afectados y nos hemos visto obligados a ser amigos de un día a día que no conocíamos.

Imagínate Miss, un señor cargando varias carpetas, la mochila de su hija y agarrándola de la mano porque normalmente iba en el auto y ahora no puede.

Eso lo dijeron en mi trabajo. Pues no, no lo veo como algo malo, pero tampoco como algo bueno, es sólo otro camino hacia el mismo punto, con obstáculos que no conocemos y que nos agarran en curva porque somos bastante novatos.

Sin embargo, entiendo y vivo el lado trágico de lo que contaban y sí, me volví más ansiosa, me reprimía y no tanto, me tocaba buscar opciones y al hacer frente, aguantar contra lo que fuera. Es trágico, debía redactarlo así.

Bien, pues dicen algunos economistas y psicólogos con los que me he topado a lo largo de, esta también trágica formación, que la tragedia de los comunes es una especie de qué poca wey, que aprovechado me saliste.

Teorizando, el ejemplo clásico menciona una parcela de tierra donde varias personas, que tienen libre acceso a él, dejan a su ganado pastar, si el número de animales que tienen comiendo de ese lugar incrementa, la calidad del pasto será menor, siendo sus animales poco valiosos, es decir, valdrán menos como alimento, como protección de cambio climático, como ornamento, etc.

 Sin importar esta situación, llevan más ganado y todos pierden, todos en esa parcela tienen un número indistinto de animales; unos pagan por otros, unos reciben más ganancias y recursos y otros, reciben menos, por nada.

Si este espacio se delimita, ya no sería de acceso libre. ¿Podemos delimitar el espacio por el que transitamos en auto? ¿Es mejor pagar por utilizar un segundo piso de periférico? ¿Cuánto tienen que pagar esos pocos que no tienen auto, por los contaminantes de los demás? ¿Por que sólo castigar autos y NO demás medios de contaminación? ¿Por qué dejar que los recursos se utilicen sin tomar en cuenta opiniones?

Y así podremos seguirnos preguntando mientras que una nube gris nos consume todos los días.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s