La temida T

Esta es una tarea para probarme a mí.

No voy a contar la historia desde su inicio real, pues además de aburrido no tendría sentido irnos tan atrás, pensándolo bien, puede dar para algún post extra en algún momento extra.

Bien, la idea inicia así…

¿Cuántas veces has tenido que elegir algo que no va a llegar mañana, ni pasado mañana, ni en una semana? Tal vez, llegue en años o si tenemos suerte, en algunos meses.

Pues la verdad es que a mí me han tocado varias, pero de las más importantes y no por su relevancia, sino por qué tan tardado es, por las veces que me he intentado hacer para atrás, por todo lo que ha implicado, es la decisión de qué iba a estudiar.

¡Caray! vaya decisión. La verdad es que aún no sé a dónde me esta llevando, pero sí, ya me he dejado llevar.

Y no, no estoy para hablar de esa cosa que llaman psicología, ni para dar una cátedra de lo que se debe hacer como orientador vocacional, ni para decir que es mejor seguir los sueños que las ambiciones y que entre ambos, hay una muy delgada línea.

Es que hay algo peor, hay algo que de verdad lleva varios años quitándome el sueño y no, de nuevo no es el hambre y tampoco el amor.

Es una temible palabra con T, una cosa que se debe o no, hacer.

Víctima de mi propio proyecto, me he visto envuelta en la elección de si debo elegir una rápida o lenta muerte, si debo continuar en esto o alejarme y razones las encuentro para ambas.

Con el paso de los días y de los sucesos, las elecciones se van tornando diferentes, hay unos que tienen el deseo de formar familias y son decisiones que también llevan terribles varios años, hay quienes pueden tener y/o querer invertir y dejando de lado lo riesgoso, es una decisión de algunos MUCHO AÑOS o meses, si tienes suerte.

Ahora sí, todas esas “cosas” que se nos ocurre elegir, ocupan un espacio, sí, abstracto. Son conductas que se encuentran alojadas en el espacio abstracto de nuestras elecciones.

Sin embargo, el día a día de todos no es igual, vaya que parece monótono, pero si le ponemos atención a esos detalles, veremos que las probabilidades cambian, que lo que hacemos no resultaría igual si el suceso anterior es más o bien, menos probable.

Pero… pero… ¿Por qué hacemos lo que hacemos? Una explicación muy a la ligera de mi parte y también muy completa, podría ser, que hacemos lo que hacemos por lo que nos va a proporcionar, sentirnos bien es uno de los más pequeños, pues tenemos alimento, dinero o alguna otra cosa extraña que ahora no imagino.

¿Cómo se modifican esas decisiones si eso tan placentero que recibimos, también se modifica? No olvides que influye qué tan probable resulta, recibir lo placentero y cómo ocurren las elecciones, cuánto duran, cómo son, en dónde estamos… y un sin fin más de opciones.

Siendo víctima de mi propio tema, heme aquí, cada día sufriendo y viéndole lo positivo y más, lo negativo.

…de eso va un poco mi Tesis.

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