La madrina

Esta vez, en el baúl de mi abue encontré una historia antigua, de esas que te transportan lejos, muy lejos, pero no en distancia, sino en el tiempo. De esas que si las imaginas, parecen películas en blanco y negro, pero mi abue no es de colores blanco y negro, ella es de colores como el arco iris y cuando platica, todos los recuerdos invaden la habitación, invaden mi memoria, pues ha sido una y otra vez que he escuchado sus historias, sin cansarme, ni la una, ni la otra.

Con una sonrisa me dice: Cuando era niña, mi mamá casi no tenía dinero y mi papá era chofer. La interrumpí para decirle que eso ya lo sabía, pero ella con otra sonrisa me dijo que no importaba, que siempre escuchaba lo mismo y que me gustaba.

Continúo: entonces mi mamá decía que íbamos a esperar a mi papá en la carretera, para que nos diera unos centavos, así aprendí los números, a veces nos daba un puño o dábamos una vuelta con él y nos bajábamos. También íbamos al empeño, mi mamá empeñaba su rebozo o su radio y yo la ayudaba, me formaba en otras filas y después íbamos al mercado y me compraba un juguete.

Siempre que mi abue habla de su niñez, me hace pensar que ella quería que yo viviera así cuando era niña, a mi también me llevaba al mercado y me compraba un juguete.

Sin intenciones de obligarla a seguir hablando me dijo que también iba a contarme de su madrina Jobita (es un nombre, que sólo imagino en historias de antaño, en cuentos de los que mi abue sabe contar).

Ella inició sin que pudiera tomar nota alguna, pero me dijo algo mu parecido a esto: Mi madrina Jobita era comadre de mi mama, pero porque era madrina de mis hermanas y no mía, a mi me daban ganas de decirle así aunque mi hermana decía que no porque no era mi madrina, pero yo quería que lo fuera.

Mi abue ha tenido la ternura de ahora, toda su vida.

IMG_5626Dice que la madrina, era muy blanca y con ojos azules, que se quedó viuda y se volvió a
casar con un señor de dinero, que también era padrino de sus hermanas, pero la hija de la madrina se enamoró de un peón del rancho y el padrastro nunca la dejó quedarse con el peón y ella terminó en el manicomio, le hicieron una trepanación en el cerebro y se recuperó, pero siempre estaba muy nerviosa…

Me hace pensar, si esa “locura” sería causada por el enamoramiento, por haberle dicho que no podía estar con quien ella quería o si había estado siempre ahí y sólo fue un detonante.

Las historias de mi abue siempre dejan algo para imaginar, una cura y un montón de preguntas que a veces ni ella puede contestar, son recuerdos, imágenes y tal vez anhelos de alguien más.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s